A simple vista, el agua del barrio Siro Comi, del partido de Esteban Echeverría, parece incolora, inodora y hasta insípida. Sin embargo, el análisis de ese líquido encargado por la organización Greenpeace a principios de año concluyó que no es apta para consumo humano. Entre otras razones, por la presencia de Escherichia coli, una bacteria propia de la contaminación por materia fecal, pero también por la presencia de microorganismos y sustancias en niveles superiores a los máximos tolerables. Continuar leyendo Un problema que no es incoloro, inodoro ni insípido (La Nación)