23.05.07 // Novedades, NOVEDADES

Una sucesión de intervenciones (La Voz)

A mediados de abril, en el Gobierno nacional se admitió como “tema en estudio” la renovación del directorio del Enargas. Por entonces, dos hechos generaban preocupación en la Casa Rosada: las sospechas sobre la participación de su entonces titular, Fulvio Madaro, en el caso Skanska y una “acción sumarísima” promovida por la organización no gubernamental Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia ante la jueza federal Clara Do Pico, para que se designara a las autoridades por medio de concursos públicos.

El artículo 54 de la ley de privatización del servicio de gas indica que los miembros del directorio del Enargas “serán seleccionados entre personas con antecedentes técnicos y profesionales en la materia y designados por el Poder Ejecutivo Nacional”.

La conducción del Ente Regulador, designada por el presidente Néstor Kirchner y que encabezaba Madaro, se completó con los vocales Mario Vidal, Carlos Abalo y Ricardo Velasco, pareja de la ministra de Economía, Felisa Miceli. Todos funcionarios políticos que seguramente no hubiesen podido cumplir con los requisitos técnicos establecidos en esa norma y cuya continuidad en el organismo dependerá del nuevo titular.

Entre aquella virtual intervención y ésta, oficializada ayer pero con plazo de vencimiento, casi no hay diferencias. También Juan Carlos Pezoa es un funcionario “todo terreno”, sin especialización en temas energéticos. Sólo la confirmación de que su verdadera función será llevar a cabo la normalización del ente regulador le aportaría a esta designación un plus de calidad.

Piden regularizar. La oposición advirtió este detalle y no tardó en cuestionar la decisión de Kirchner de intervenir el organismo en lugar de regularizar su situación.

La dupla que conforman los diputados Adrián Pérez, del ARI, y Esteban Bullrich, de PRO, que impulsó las denuncias contra funcionarios del Gobierno en la causa Skanska, anticipó que impugnará el decreto presidencial y desafió al Presidente a demostrar “verdadera voluntad de luchar contra la corrupción”, a través de la remoción de todos los directivos del Enargas nombrados por decreto y la designación de los nuevos directores por concurso, según lo establece la ley.

El senador radical Ernesto Sanz, a su vez, reveló que en 2003 Kirchner decidió nombrar por decreto a la conducción del Ente porque “todas las personas que calificaron para los primeros puestos no eran afines al Gobierno”.

Por Julia Izumi
La Voz. Corresponsalía Buenos Aires

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