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Acto%2018

El ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, el ex juez federal  Guillermo Montenegro fue citado por la Comisión de Seguridad de la Legislatura para explicar las causas que motivaron al Ejecutivo a designar al ex comisario Jorge Alberto “El Fino” Palacios como flamante jefe de la policía metropolitana. Organizaciones de Derechos Humanos y de familiares de víctimas del atentado a la AMIA se hicieron presentes para cuestionar el nombramiento. Montenegro defendió la decisión de Mauricio Macri argumentando que “la causa que tiene no está resuelta y hace ocho meses que no hay resolución”.  Las causas por corrupción policial, judicial o política suelen estar mucho más de ocho meses sin resolución. Y el doctor Montenegro lo sabe muy bien…

Hagamos un poco de historia. Año 2003. Jorge “El Fino” Palacios, publicaba su libro “Terrorismo en la Aldea Global”. En él asegura que Argentina, al igual que el resto de Latinoamérica, se encontró durante los años ’60 y ’70 bajo el asedio de las organizaciones terroristas de orientación marxista-leninista. Frente a ello, la respuesta -lógica de acuerdo a su percepción histórica- fueron los sucesivos gobiernos militares que se alternaron en el poder. Las 30.000 desapariciones, las torturas, las apropiaciones parecen no haber ocurrido en el relato de Palacios. Aun así, “el siglo XX fue de los derechos humanos…”.

18 de julio de 1994. Se produce el mayor atentado terrorista en el país. En esos momentos, “El Fino” se desempeñaba como jefe de la División Operaciones Federales de la Policía Federal Argentina. A él se le encomendó el cumplimiento de los allanamientos ordenados por el ex juez federal Juan José Galeano a los domicilios de quien se encontraba sospechado de haber comprado la famosa camioneta Traffic a Carlos Telleldín, Alberto Jacinto Kanoore Edul. Éstos debían realizarse a partir de las 00:00 hs. del 1° de agosto de 1994. Como si hubiesen leído el manual del mal investigador, los allanamientos fueron realizados ya entrada la tarde de ese día por un sólo oficial, acompañado por los mismos testigos a los dos domicilios allanados, sucesiva y no simultáneamente (existió un tercer domicilio que se encontraba en la orden de allanamiento al que nunca se concurrió), y luego de que efectivos de la Policía Federal estuvieran desde temprano en las inmediaciones de los domicilios, casi avisando que iban a realizar un allanamiento. Al parecer debían esperar una orden para realizar las medidas.

Actualmente, el juez federal Ariel Lijo se encuentra investigando la trama de irregularidades que se sucedieron en el marco de la investigación por el atentado a la AMIA. Jorge Palacios se encuentra imputado en la causa y con elementos de prueba suficientes para dictar su procesamiento –así lo asegura el fiscal de la causa, Alberto Nisman– porque habría realizado dos llamados telefónicos, a los domicilios que iban a ser allanados, ese mismo día por la mañana. Al parecer, la orden de cubrir a Kanoore Edul venía de arriba. De muy arriba. Corría el año 1994 y Carlos Saúl Menem se encontraba preparando la campaña de la reelección.

Esta historia, marcada por irregularidades desde el primer capítulo, incluye el (presunto, puesto que todavía no hay condena) pago a Telleldín, por parte del ex juez Galeano, de la suma de U$S 400.000 -que provendrían de la SIDE- para que incrimine a policías de la provincia de Buenos Aires. Este fue uno de los hechos determinantes para que el TOF 3, en el que se desarrolló el juicio oral por el atentado, decidiera anularlo con la consiguiente absolución de todos los imputados. Es la historia, otra vez, de la impunidad.

La causa, caratulada “Galeano, Juan José y otros s/ malversación de caudales públicos y otros”, data del año 2000. Nos encontramos promediando el año 2009 y, con la causa aún en etapa de instrucción (pasando los ocho meses que utilizó Montenegro para justificar el nombramiento) y la historia de la impunidad parece no tener fin…

Mas cerca en el tiempo, promediando el año 2007, Mauricio Macri, al momento de ser elegido Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, decía: “El siglo XX fue de los derechos humanos, el siglo XXI debe ser de las obligaciones ciudadanas”. ¿Cómo interpretar esto?

Con esta designación, entendemos un poco mejor a qué se refería Macri. La idea de los Derechos Humanos ya fue…Lo que no deja de ser es la impunidad que trajo consigo tanta corrupción. Lo que parece ser, es que la lentitud de la justicia para investigar estos delitos puede ser a veces una buena excusa para premiar a los imputados y pisotear los derechos humanos de tantas víctimas…

En la referida sesión de la comisión de Seguridad, Sergio Burstein, miembro de Familiares y Amigos de Víctimas de la AMIA, preguntó: “¿Y que van a hacer si lo procesan?”. El ministro de Seguridad, muy nervioso (dicen quienes estuvieron presentes), atinó a contestarle: “No voy a hacer futurología”.

Montenegro –conocedor del paño- podría apostar con tranquilidad sobre qué será del futuro de estas causas. Palacios tendrá mucho tiempo para ejercer su cargo sin sobresaltos hasta que la justicia se pronuncie….

One Response to “Las demoras judiciales y sus consecuencias (o las excusas para un nombramiento)”

  1. Anónimo dice:

    El post parece sacado del diario o de http://www.informereservado.net o su similar seprin.com.

    La verdad, esperaba más de este blog….

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