04.02.06 // Novedades, NOVEDADES

Por la transparencia legislativa (La Gaceta, Tucumán)

La Cámara Baja es la más afectada por el deterioro de gestión con que se observa al Congreso, considerado el órgano de poder republicano más representativo de la sociedad. A la falta de transparencia y de información pública, producto de la desactualización de su reglamento interno, cuando no de su incumplimiento, se agregan otras observaciones que afectan gravemente el rol constitucional del Poder Legislativo; no sólo de control de los restantes poderes del Estado, sino de efectiva representación ciudadana, condicionada por la lista sábana, cuya vigencia favorece las lealtades a quienes deben ser controlados.
Un punto esencial de esas propuestas plantea la necesidad de ampliar la exigencia de votación nominal, mediante la cual es posible la identificación de los legisladores cuando se pronuncian sobre proyectos, permitiendo así conocer si responden o no a los intereses que comprometieron sostener. El abuso de la votación a mano alzada o mediante el sistema automático está permitiendo la aprobación de proyectos de alta relevancia institucional, mediante un anonimato que aísla aún más al electorado de sus representantes.
Se trata de que el voto de los legisladores sobre un determinado proyecto de ley o de declaración trascendente quede registrado. De esa forma y, mediante internet, la ciudadanía tendría un acceso rápido y eficaz a temas esenciales que permitirían mejorar sus opciones electorales. Otro punto fundamental es la necesidad de difundir adecuadamente los decretos presidenciales de necesidad y urgencia que llegan al Congreso y que, al no estar reglamentados desde que se incorporaron a la Constitución, hace 12 años, tienen un trámite oscuro y hasta sanciones fictas expresamente prohibidas por la Ley Suprema. En ese sentido, debe señalarse que ninguno de los abundantes DNU dictados por el presidente Néstor Kirchner desde su asunción, dejó de ser ratificado por el Congreso.
El incumplimiento del reglamento interno de Diputados es el más notorio del Congreso, y así lo hace saber el informe en cuestión. No sólo por falta de sanciones previstas, sino por omisión de las establecidas. Los casos más frecuentes son las ausencias a las sesiones, donde el interés de las autoridades del cuerpo en esas oportunidades se satisface generalmente con la existencia del quórum necesario.
Las sanciones efectivas deberían formar parte igualmente de la difusión de la actividad parlamentaria, como la gestión administrativa y la apertura de los archivos de las reuniones de comisión.
El acceso debido a la información pública para dar transparencia al Poder Legislativo mediante una gradual y profunda modernización, es tal vez el aspecto más positivo y trascendente de ese extenso documento de propuestas, pues se trata de que la sociedad controle la calidad del sistema democrático. Con ello, el Congreso comenzaría a recuperar el prestigio perdido como institución representativa esencial permitiendo a la ciudadanía su control de eficacia.

Deje un comentario