18.07.07 // Novedades, NOVEDADES

Habrá más teléfonos e ingresará el cartero en la villa de Retiro (La Nación)

Por Santiago Dapelo
De la Redacción de LA NACION

Los habitantes de la Villa 31 bis, en Retiro, lograron dos beneficios de peso: cuentan con nuevas líneas telefónicas y servicio de correo.

Así lo informó a LA NACION Albertina Maranzana, miembro de la Asociación por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), organización que tiene por objetivo “desarrollar conciencia en la ciudadanía sobre sus derechos básicos y conocimiento sobre los canales disponibles para su protección”.

“Desde hace un año y medio estamos trabajando en el barrio. El proceso empezó con Telecom en agosto de 2006. En ese tiempo logramos instalar 300 líneas telefónicas. Estimamos para este año 300 más. También arreglamos con la empresa Correo Argentino para ubicar 15 puntos comunitarios para la recepción de correo”, dijo Maranzana, abogada de ACIJ.

La abogada también sostuvo que el principal logro alcanzado fue colocar a la villa en el mapa de la ciudad: “Antes de conseguir esto, el barrio no existía en el sistema. Hoy los vecinos pueden llamar a una ambulancia o buscar su correo”.

Además, destacó que uno de los puntos más importantes del plan fue que los habitantes del asentamiento, que se creó para alojar a inmigrantes, no sólo es el servicio en sí, sino que sirve para ser reconocidos como usuarios de un servicio reconocido, lo que les permite acceder a préstamos, entre otros beneficios.

Esta nueva situación podría generar rispideces con el jefe de gobierno electo, Mauricio Macri, quien dijo durante la campaña electoral que las villas 31 y 31 bis había que erradicarlas.

Ante la consulta de LA NACION, el coordinador de Desarrollo Urbano de la Fundación Creer y Crecer, que preside Macri, Daniel Chain, dijo que sumar más servicios a las construcciones precarias que se apilan hasta llegar a los cinco pisos, en los terrenos más caros de la Capital, es una respuesta lógica mientras allí viva gente. En total, son 20.000 las personas que intrusaron esos terrenos.

“La gente que habita tiene derechos. No me gustaría pensar que no se le da un servicio”, dijo Chain a LA NACION. “El problema -prosiguió- no es que tengan o no servicios, sino que no se puede urbanizar con la cantidad de gente que vive ahí. Simplemente no entran.”

“Tenemos que relocalizarlos. No creo que vaya a ser una tarea dura, no conozco a nadie que prefiera vivir en una villa a una casa. Nuestro plan no incluye una alternativa para un negocio inmobiliario”, dijo Chain.

La Villa 31 muestra hoy un escenario típico de los barrios más buscados de la ciudad: a falta de espacio, las viviendas se expanden hacia arriba, con la salvedad de que éstas permanecen completamente ajenas a los controles requeridos para construir en el distrito.

La Nación

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