25.09.12 // Acij en los medios, ACIJ en los MEDIOS

Ferrocarriles: El Mitre, un tren que andaba bien y quedó en la vía (Clarín)

Era el mejor, pero por desatención del Estado y falta de inversión hoy es crítica su infraestructura. Los trabajos que se hacen son mínimos y hay temor entre los pasajeros.

El Mitre siempre fue el bueno. Para muchos, mimado porque sus usuarios pertenecen a una clase más acomodada. Tanto, que en el año 2000 la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia, la Unión de Usuarios y Consumidores y la Universidad de Palermo presentaron una demanda judicial en la que demostraban que los trenes eran significativamente mejores que los del Sarmiento y acusaban de discriminación a TBA, la empresa que hasta fines de mayo operó los dos servicios. La desidia también pudo con eso y el deterioro es evidente en los tres ramales del tren modelo. Preocupados, los usuarios se organizan y, entre otras cosas, proponen auditar el plan de obras que puso en marcha el Gobierno.

Jueves, 18.20: filas de gente que camina apurada por la estación Retiro. Faltan ocho minutos para la partida y los vagones del tren que va a Tigre se empiezan a llenar. Apurado por un chiflido del sistema hidráulico un señor de unos 60 años se anima al trote y se autofelicita con un “¡bien!” al cruzar la puerta del furgón. “A ver, gente, los que están sentados si hacemos lugar”, grita un flaco que lleva una de esas bicis plegables y quiere que los que están en el suelo despejen la zona de ganchos. Salimos.

Es cierto, es un ramal de traje, teléfono inteligente y estelas de perfume. Hasta el chico de 11 años que viaja solo atiende el celular. Una de las puertas del furgón 2500 no abre bien. Cada tanto la formación baja la marcha sobre esa sucesión de maderas desvencijadas. Pasan las paredes que hablan de fútbol, de política, piden Justicia por Mariano Ferreyra. En San Isidro la garúa es tormenta. “Llueve banda, ojalá que siga”, dice el chico. Y sin dar lugar a la pregunta explica: “La semana pasada se paró. Empezó a llover fuerte y el tren siguió despacito hasta la estación. Nos quedamos todos adentro un rato largo, sí, hasta que calmó”. Seguimos.

Los usuarios saben que ya no cuentan con la puntualidad de este servicio. “No podés confiar”, dice Dominique Guyot, que viaja todos los días desde Beccar. “Hay cancelaciones, demoras de hasta dos horas, trenes que llegan a Belgrano y se detienen”, se suma Elda Cedro. Integran Autoconvocados x los Trenes, una iniciativa que surgió después de los descarrilamientos del 6 de agosto. Se juntan todos los miércoles, a las 18 en el hall de Retiro, y trabajan en un pedido para que la Defensoría del Pueblo de la Nación tome cartas en el asunto.

En el Mitre suceden todas esas cosas que hasta ahora eran patrimonio de las otras líneas. “En la página se pueden ver los videos de formaciones con las puertas abiertas”, ejemplifica Guyot. “Incendios, chisporroteos. Hay gente que tiene miedo y no quiere saber nada con tomar el ramal del bajo”, apunta Cedro. En julio de 2011 el Mitre transportó 4,18 millones de pasajeros. En el mismo mes de 2012 fueron 3,5 millones.

Pablo Cohen lo sufre por partida doble y ha hecho varias denuncias en la compañía y en la CNRT. “Vivo desde hace 15 años en Núñez, a 30 metros de las vías. Antes no se escuchaba tanto, pero en los últimos seis meses se puso peor. No es sólo el ruido de las vías, sino que pasan tocando bocina como locos. La señal sonora de Deheza, por ejemplo, no funciona bien. El tren está como entregado. Si ni siquiera controlan el boleto”, expone. A Clarín tampoco se lo pidieron.

Viernes, y en el ramal Suárez también se recibe la Primavera. El flaco que lleva flores, bandas de adolescentes que van de un festejo a otro. Hacen chistes. “Me rompe mal que vaya tan lento acá”, dice uno después de pasar Urquiza. “Es porque están arreglando, ¿no sabés?”, le responde una chica. A principios de agosto el ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo anunció un plan de obras por $ 633 millones que incluyen trabajos en las vías, reparación de coches y reacondicionamiento de talleres . “Nos hemos propuesto que en un año se vean los cambios”, había dicho el ministro cuando visitó el obrador de Tigre. Los usuarios se preguntan si es posible sostener una situación así durante un año más. Y proponen la creación de una comisión para controlar que, esta vez, el dinero que se entrega a los ferrocarriles se convierta en mejoras.

El mismo viernes Randazzo comunicó la incorporación de 400 gendarmes para custodiar las estaciones más conflictivas. También la instalación de cámaras y la entrega de equipos de comunicación al motorman y a los guardias, algo que reclamaban los trabajadores después de la agresión que sufrió un guarda la semana pasada en Mitre. El tren sale vacío de Suárez. Es noche cerrada y es imposible distinguir los nombres de las estaciones. El tramo final es a paso lento y temeroso: 10 minutos para llegar de 3 de Febrero hasta Retiro.

Clarín

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