17.08.06 // Novedades, NOVEDADES

DENUNCIAN CLIENTELISMO EN VILLA 31 bis (La Politica On Line)

“Según el recibo firmado por las partes, se proveyeron dos pórticos de hamacas, dos tambores oscilantes, dos árboles de trepar, dos pórticos de sube y baja, dos juegos de arcos escalables y cuatro bancos de plaza. Sin embargo, eso fue hace más de dos años y los juegos nunca fueron instalados. Los vecinos temen que, por ello, el terreno sea ocupado para otros fines. De esta forma, los chicos perderían el único espacio de recreación que podrían usar”, indica un comunicado que ACIJ incluye en su sitio web.
El mismo artículo señala que “esto evidencia prácticas políticas poco transparentes ejercidas por el Estado, que utilizan a ciertos delegados como intermediarios en la función administrativa sin que su accionar dentro del barrio sea alcanzado por autoridad o control alguno”.
Por su parte, el IVC había informado a ACIJ el pasado 9 de junio que en el marco del “Programa de Mantenimiento y Mejoras en Villas y Barrios” se realizaría la nivelación del terreno para la construcción de una plaza de juegos en el predio ubicado entre las manzanas 7, 9, 11 y 12.
La ONG informa que “el pasado 28 de julio la Justicia porteña receptó un amparo presentado por ACIJ en virtud de la emergencia sanitaria de la Villa 31 bis y dispuso medidas para garantizar la higiene y la limpieza de las manzanas en cuestión, de acuerdo a los estándares constitucionales en materia de salud”.
En esa oportunidad – siempre según el texto de ACIJ- “el Asesor Titular Gustavo Moreno informó sobre una conversación telefónica mantenida con un funcionario del IVC, quien había expresado que si bien los camiones atmosféricos concurren periódicamente a vaciar los pozos, “…son los delegados de las manzanas quienes establecen las pautas de utilización de los camiones, es decir son quienes deciden qué pozos se van a evacuar, aclarando que muchas veces los delegados utilizan al camión “como factor de poder político”.
Moreno destacó que “tal situación resulta altamente preocupante, en tanto representa una intermediación en la función administrativa a través de “eventuales representantes del barrio”, sin control alguno por parte de la autoridad administrativa; lo que sin dudas puede suponer decisiones discrecionales y arbitrarias relativas a la limpieza, ante eventuales conflictos entre vecinos o entre grupo de vecinos”.
El comunicado concluye señalando que: “Cabe aclarar que el sistema político de la villa es regulado por el IVC en forma poco transparente y participativa”.
Vale mencionar que el IVC fue intervenido tras la primera toma del complejo habitacional del Fonavi en el Bajo Flores, sucedida el 4 de julio. Y el pasado 6 de agosto, 30 personas volvieron a ocuparlo, reclamando promesas incumplidas del organismo. Ayer, finalmente, asistentes sociales de la Ciudad iniciaron un relevamiento de la situación de la gente.
La nueva ocupación de los edificios Fonavi del Bajo Flores ocurrida ese día abrió un tiroteo político. Dos ministros del Gobierno porteño denunciaron que detrás de la toma hubo una “intencionalidad política” que habría sido fogoneada por el ibarrismo. En el entorno de Aníbal Ibarra lo negaron. Pero lo cierto es que el IVC está en la mira.

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